Las pesquerías reales

Este jueves fuimos a las Pesquerías Reales.

Salimos a las 9,30. Después de coger la comida, subimos al autobús y me puse atrás con Marta, Lucía y Natalia. Mientras iba en el autobús, no me fijé en el paisaje, pues la ventana estaba tapada por las cortinas. EL viaje fue de una hora, durante ese tiempo estuvimos cantando y jugando.

1315389440_0.jpgSalimos del autobús y empezamos el paseo. Mi primera impresión era de un paisaje otoñal muy bonito con las hojas naranjas, rojas… No tardamos mucho en hacer la primera parada para almorzar, nos sentamos en unas piedras para ello. Un niño del B tiró basura al suelo y Javier Múgica se enfadó y dijo que recogiéramos toda la basura que encontráramos a nuestro paso. Después seguimos andando, eran unas vistas preciosas al lado del río  con unas cascadas de agua cristalina, incluso hubo veces que había que pasar sobre ella, muy bonito todo.

Más tarde hicimos otra parada para comer y jugar un rato entre los árboles del bosque. Tras comer seguimos andando entre los árboles, estaba todo el suelo cubierto de hojas.

Volvimos a parar por última vez en un pequeño parque. Allí tiramos la basura y nos quedamos como unos quince minutos. No faltaba nada para volver a llegar al autobús, cuando llegamos nos sentamos y nos fuimos.

María Elías 6º D

 

Las Pesquerías Reales.

El jueves hicimos una excursión a las Pesquerías Reales de unas siete horas aproximadamente.

Antes de salir nos fuimos al comedor en fila para recoger la comida con mister David. Nos dieron una bolsa blanca en la que venía dentro un bocata de chorizo, otro de tortilla, dos botellas de agua, una manzana y una servilleta.

Después fuimos hacia el autobús y nos montamos en él, y ahí fue cuando revisé mi mochila y me di cuenta de que se me habían olvidado unas pastillas para no marearme en el trayecto. Cuando arrancó el autobús Pilar pasó por los asientos ofreciendo un chicle antimareos, pero no quise coger ninguno porque hace poco mi madre me compró esos chicles y estaban malísimos.

Yo compartía asiento con Rocío y al principio estaba nerviosa porque no sabía si me iba a marear mucho, pero tuve suerte ya que solo me mareé un poco.

Cuando llegamos Pilar nos ofreció su abrigo, yo dije que no porque, aunque no tenía abrigo no tenía frío ni pasé frío aquel día. Entramos en el bosque y empezamos a caminar, después paramos para comer un rato, yo me comí el bocadillo de tortilla y bebí un poco de agua, Javier se encontró un papel y una manzana en el suelo y se enfadó mucho, dijo que nos habíamos quedado sin viaje de fin de curso y que sí queríamos ganárnoslo tendríamos que meter en la bolsa que nos dieron toda la basura que encontráramos allí.

Seguimos caminando al lado del río, yo iba de las primeras porque estoy acostumbrada a caminar por el campo.Llegamos a un sitio en el que había un puente y tras él una especie de muro muy bajo hecho de rocas en el que nos sentamos. Allí pudimos comer todos, yo comí un sándwich de jamón y queso de mi casa.

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Después nos levantamos y volvimos a caminar hasta llegar a un parque en el que hicieron una foto a la basura que recogimos y nos sentamos en una mesa de madera que había por ahí.

Seguimos andando por el bosque, a mí me pareció que el paisaje era precioso y muy verde. Vimos una explanada sin árboles en la que unos dijeron que podíamos comer. Nosotras, las chicas de 6ºD, nos costó encontrar un sitio en el que todas estuviéramos a gusto, pero cuando lo encontramos todas sacamos de nuestras mochilas lo más rico que teníamos, yo saqué una bolsa de patatas fritas; sin duda, creo que lo más bueno era lo que trajo Natalia; yo no lo probé, pero por las palabras y las expresiones de las que lo probaron se ve que les gustó mucho.

¡Y otra vez a caminar! Hasta que por fin llegó el autobús y nos montamos en él.  El viaje de vuelta al colegio fue casi igual solo que en este, como estaba muy cansada estuve intentando dormirme.

Lucía Ortiz. 6º D

LAS PESQUERÍAS REALES
Cuando nos montamos en el autobús estaba muy emocionada por llegar a Segovia. Una vez allí nos explicaron las normas, una historia sobre los reyes y empezamos a caminar. Todo era naturaleza, me parecía muy tranquilo y el paisaje era precioso: el color de las hojas de los árboles, el río que tenía pequeñas cascadas, las setas de distintos colores llamativos y hasta algunas rocas que tenían formas distintas y raras. Vi una y le dije a Mencía que se parecía a la cabeza de un águila. Nos paramos y nos sentamos al lado de un río a tomar la manzana. Vino un perrito monísimo que se paseó por todos nosotros y poco después de que él se fuera con su dueño, seguimos el camino. Mientras caminábamos nos hacían fotos y siempre teníamos que andar con el río a la izquierda. Nos volvimos a parar a comer y yo me hubiese podido quedar horas viendo el paisaje tan verde y limpio, ¡me encantó! Hubo un momento que pensé que nos habíamos perdido porque algunos estábamos un poco separados del grupo, pero después nos juntamos y nos quedamos esperando al autobús jugando en el parque, al escondite y hablando.

Carla Cuesta. 6º F

Mi excursión a las pesquerías reales.

Por la mañana me desperté con una gran ilusión: ¡nos íbamos de excursión! Estaba emocionado porque hace mucho tiempo que no voy con mi clase a una excursión. Llegué a clase y me encontré con mis compañeros y con Jesús. Fuimos al comedor y por fin pusimos en marcha nuestro viaje. Yo entendí que nos íbamos a pescar pero luego me dijeron que no sería así. Iba con mis amigos Marcos, Erick, Daniel F, Hugo, Diego y Jesus Manzano.

Erick y yo nos tropezábamos con cualquier roca o tronco que encontrábamos mientras Daniel Faura coleccionaba cualquier piña, palo o ramita, Marcos le advertía  que lo soltara ya que nos dijeron que no cogiésemos nada. Encontramos jaulas y yo decía en broma que eran de cocodrilos. Nos sentamos al final a comer y le cantamos a Hugo el cumpleaños feliz, se murió de vergüenza. En el viaje Marcos, Erick y yo empezamos a cantar una canción muy repetitiva, Erick se cansó en un segundo y Marcos de vez en cuando paraba pero luego seguía, cantamos un montón hasta que todo el mundo se cansó y tuvimos que parar. Pasamos delante de una escuela con unos niños que no paraban de insultarnos pero les ignoramos y nos fuimos corriendo.

Para finalizar nos fuimos a un parque y a unas rocas gigantes dónde hablamos sobre Pokemon y jugamos con los columpios hasta que vino el autobús. Fue una experiencia maravillosa, quisiera repetirla.

Alan Noble de la Fuente. 6º F